Nunca errático

Por Albino Dieguez Videla*

Desde hace varios años la metodología creativa de Jorge Garnica asume los riesgos del automatismo. Pero él sabe contraer perfectamente la mano que sigue los dictados del subconsciente, como le gustaba a los surrealistas. A partir de una idea concreta, que puede ser la forma o los filamentos de una bombita eléctrica o la apariencia de una flor, Garnica detalla, vivisecciona la realidad, que ilustra con leyendas escritas en un alfabeto nulo. Esta concatenación signográfica sólo señala la necesidad de un lenguaje para la comunicación visual, subraya la no lectura.

Con anterioridad al presente, Garnica se dejó fascinar por ciertas constantes del folklorismo Arcaico, que suelen -aún- persistir, muy evanescentemente en sus pinturas. Con esa apoyatura ascética creó espacios presididos por él circulo, encastrado entre pinceladas mínimas -tambien ellas concomitantes con el lenguaje escrito- con las que conseguía curiosos efectos de engamado. Esos trabajos fueron menos argumentales que los de hoy, en los que el pintor se detiene en los efectos referentes, surgidos de su memoria. En estas se entre cruzan las citas a la mujer y el hombre -y a sus sexos-, y a toda una flora re-presentada, re-planteada.

El resultado es de una rara poesía -explícita, además- que en los dibujos remite a la antigüa estética oriental de esa técnica, y en las pinturas y juguetes -muy contrastados cromáticamente- a lo conseguido luego de una azarosa instrospección.

En su generación, Jorge Garnica en uno de los artistas menos erráticos que conozco, porque antes de enunciar prueba a través de él causas y efectos plásticos, adoptando una actitud inteligente que en materia creativa nunca se debería olvidar.

*Miembro de la Asociación Argentina, e Internacional de Críticos de Arte

 

Acerca de la serie Humus.

por Rosa Faccaro*

El mensaje hace estallar el mecanismo mismo de los medios masivos de comunicación que se han instaurado desde hace un siglo, con la aparición de la prensa popular y sobre todo de la televisión. Las opciones del hombre frente al uso que hará de estas imágenes, la autonomía frente a ellas, es aquello que detiene en un pequeño instante de contemplación, todo un aspecto del mundo próximo o lejano. Lo que cristaliza los pedazos de la vida pasada sobre la base de un pequeño gesto: el "clic", del fotógrafo, o el toque del pincel de un operador artístico, ofrece otra dimensión de la vida personal.

Para un coleccionista de imágenes que devele las extrañas y fantásticas taxinomias de Borges, citadas por Michel Foucault, en "Las palabras y las cosas", podemos describir otra catalogación visual que ofrece otra mirada sobre lo creado, la de Jorge Garnica y sus sutiles ideogramas. Esta obra se presenta como una escritura hermética. La naturaleza fitomórfica vista desde sus diagramas, al igual que en Joseph Beuys devela una poética singular de las imágenes. La serie "Humus", trabaja en ese sentido, indica una sedimentación y transformación de la materia ‚en su proceso orgánico. Un lenguaje producido sincreticamente que auna y funde diferentes códigos gráficos anteriormente aprendidos, se manifiesta en un pensamiento visual en red -en este caso- determina otro orden de la mirada, donde un Antonio Raimondi podría asombrarse.

La FLOR aparece en el silencio de todo lo creado, exótica y americana. Apenas abierta al agua y a la tierra, recibe la energía de la fuente solar, a aquella creada por el hombre. Hablamos de una botánica originada en un mestizaje de lo imaginario y real, dispuesta en un diagrama organizador de un microcosmos que indica las constantes estructuras armónicas de la naturaleza.

Del catálogo del Premio Costantini '99, Museo Nacional de Bellas Artes, Argentina.

*Miembro de la Asociación Argentina, e Internacional de Críticos de Arte